Redenou.

Racionalismo local, alta modernidad de aquí

En un contexto de estancamiento industrial como el que estaba viviendo el Estado español durante la posguerra y los años del llamado “desarrollismo”, hubo diseñadores, empresas y fábricas que apostaron por la producción de objetos con diseños de alta modernidad.

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Luz de sobremesa. Diseñador: desconocido (equipo técnico de Fase?). Año: principios de los años 1970. Editado por: Industrias Fase. Localidad: Madrid.

Hay que remarcar la importancia de estos productos en cuanto a la historia del diseño industrial catalán, sin olvidar todas aquellas piezas sin firma que, por esta razón, no dejan de tener un interés y una calidad que hay que legitimar, convirtiéndolo en una tarea de Redenou, un ejercicio para des-anonimar aquello anónimo.

Fue una pequeña luz de sobremesa que nos encontramos casualmente, el que nos ayudó a emprender y poner las bases de aquello en que se acabaría convirtiendo Redenou. Una pieza firmada por la casa Fase de Madrid, hasta el momento pero, de autor desconocido.

La luz sintetiza muchos de los aspectos que nos parecen interesantes a la hora de releer y catalogar la producción del diseño industrial hecho en Cataluña durante la segunda oleada de modernidad (años cincuenta, sesenta y setenta). Consideramos que estas piezas tienen un valor añadido al ser producidas dentro de un contexto difícil, un contexto hostil a la modernidad, con escasos diseñadores, pocos recursos industriales y un público minoritario. Entendemos estos objetos como elementos de resistencia, esta lámpara es como luz dentro de un momento de oscuridad intensa.

El hallazgo trajo con ella otras muchas. De golpe nos encontramos rodeados de objetos, la mayoría de ellos de ámbito lumínico ―puesto que son las piezas que nos interesan especialmente―, entendiendo estas luces como productos genuinos, ejemplos perfectos de alta modernidad de aquí.

Esta luz se desarrolla a partir de un interruptor de pared, el interruptor Ibiza, diseñado por André Ricard en 1970. A partir de este elemento surge todo el cuerpo de la pieza, su volumen y su contorno vienen dados por las dimensiones preestablecidas del interruptor, que originariamente fue creado para ser adherido a una superficie plana, a una pared. Se aprovecharon recursos propios, generando una pieza con una resolución muy ingeniosa, nueva e inteligente. Son estos pequeños ejemplos, irrelevantes o bien pasados por alto, los que nos interesan y de los que queremos hablar; queremos desarrollar una historia excéntrica de elementos y de experiencias. Hay que tener en cuenta que muchos de estos objetos y experiencias todavía existen, pero que otros están a punto de desaparecer, y algunos ya no están, y queremos dejar constancia de su historia particular.

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Interruptor Ibiza. André Ricard, 1970.
www.andrericard.com/dibiza.html

La pieza que ya hemos clasificado como genuina dista mucho de los modelos que generaban los productores de Industrias Fase (Madrid). Con la reciente fascinación por el diseño del pasado reciente, ha surgido casi un fetichismo alrededor de estos productos. Unos productos que forman parte del imaginario colectivo, y son el paisaje cotidiano del Estado español de la segunda mitad de siglo (quien no tiene a la cabeza el famoso teléfono Góndola?). Incluso fuera de nuestras fronteras, no es extraño encontrar una cosa u otra en delegaciones oficiales españolas, ubicadas en el extranjero.

Fase se dedicaba a la edición de diseño de producto, mayoritariamente piezas lumínicas. Algunos historiadores opinan que esta productora es el único exponente verdaderamente relevante del diseño industrial español (en la Meseta) desde los años cincuenta hasta los ochenta. Otras lecturas, pero, explican que la productora se sustentaba gracias al apoyo del gobierno franquista y se dedicaba básicamente a hacer versiones de diseños fabricados a otros países. El que es interesante de las producciones generadas por Fase es que crean unas resoluciones inigualables, sobre todo en el ámbito de iluminación de despacho, influenciados por el estilo propio del diseño bandera de la American way of live de los años cincuenta. Aplicaban una aerodinámica a objetos estáticos que se convirtió en un icono. La intención principal era generar productos para su exportación, productos con una estética muy moderna, de una oficialidad que evidentemente no practicaba.

Dejando de banda estas pequeñas, pero a la vegada importantes historias en el entorno de productoras y diseñadores en concreto, queremos dar valor a la producción local. Una producción que, sin disponer de una industria especializada y un público sólido, consigue resoluciones igual de válidas y destacables. Los creadores de estas piezas se tuvieron que adaptar a los recursos existentes, hecho que nos parece muy interesante, y por esta razón intentamos recuperar y remarcar el que es genuino de las producciones locales, fruto de la utilización de unos recursos propios, en un momento en que el consumo y la economía globalizadora acontecen uniformitzadores por consecuencia directa de los productos y de los espacios de vida públicos y privados.

Es arriesgado afirmar que la modernidad dentro de nuestras fronteras, por el contexto político y social en qué surgió, es más destacable que otros generadas a diferentes lugares donde se vivió una realidad más placiente, fértil, y próspera. Pero sí que nos arriesgamos a decir que, como mínimo, son propuestas dignas de ser descubiertas, de ser catalogadas y de ser releídas, aunque sólo sea para situar o dignificar este trabajo, que tiene que ser, al fin y al cabo, parte de nuestro patrimonio.